Me dí cuenta que ya nada tiene sentido, o al menos, no el hecho de preocuparse. Para qué preocuparse? Si vivimos en un mundo en el que todos miran a otro lado, nacés así, crecés así, morís así; siempre mirando a otro lado.
Descubrí que con un poco de música y un buen amigo se puede seguir a pesar de todo, porque un tropezón no es caida, y menos cuando alguien está ahí con vos para mantenerte de pie.
Solo eso tengo para decir. Siempre miro para adelante, nunca para el costado. Voy a seguir como soy... Como un río que fluye transparente y tranquilo, sin preocuparse por nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario